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Gadafi mata… y viola
Desde el mes de abril no dejan de llegar testimonios de mujeres que aseguran haber sido violadas por las tropas de Gadafi. De momento existen aproximadamente unos 265 casos documentados de dichas violaciones sistemáticas. Así lo asegura Siham Sergewa, una psicóloga de Bengasi en una entrevista para la CNN, en la que aporta numerosas imágenes e informes que corroboran lo que dice.
No sólo Sergewa asegura la existencia de dichos abusos sexuales, incluso los propios violadores los reconocen. “Nos dijeron que si violábamos a alguna niña, nos iban a dar dinero, y conseguimos diez dinares cada uno”, confiesa uno de los hombres. La BBC es uno de los varios medios que han denunciado las violaciones, a raíz de que un periodista de la cadena, Andrew Harding, entrevistara a los soldados de Gadafi, y éstos no negaran las acusaciones.
Según parece, Gadafi ordenó violar sistemáticamente a toda niña o mujer que pudieran sus soldados, usando en ocasiones para ello, según aseguran las fuentes, métodos como la viagra y drogas. Los mercenarios de Gadafi han dicho sobre una de las muchas violaciones acontecidas en Misrata lo siguiente: “Llamamos a la puerta de la casa, y como no nos abrían, tiramos la puerta abajo. Luego le pusimos una pistola en la cabeza a la madre de la familia, y entonces dejó de gritar. A continuación, obligamos a los hombres y la madre a ponerse de rodillas, y les disparamos en la pierna para que no se movieran. Luego subimos al piso de arriba y mientras violábamos a las chicas jóvenes de la familia, otros vigilaban”.

Eman Al Obaidi, joven libia violada por tropas de Gadafi
El caso más conocido es el de Eman Al Obaidi. La joven abogada libia atrajo la atención de los medios de comunicación en todo el mundo cuando el 26 de marzo de 2011, entró en el restaurante del Hotel Rixos en Trípoli, único lugar de residencia que permite el Régimen de Gadafi a la prensa internacional en Libia, gritando a los periodistas extranjeros que 15 personas de las tropas del gobierno de Gadafi la habían atado, orinado encima y violado, pero un grupo de “agentes de seguridad” se la llevó a la fuerza. Por así decirlo, “desapareció” por arte de magia, y organizaciones como Amnistía teme que esté detenida y esté siendo puesta bajo presión para que retire sus alegaciones y así poder guardar las apariencias como “gobierno” (durante el largo reinado de Gadafi en Libia, críticos y oponentes del gobierno han estado sujetos a detenciones, torturas y desapariciones. Amnistía ha documentado en otros casos las desapariciones forzosas llevadas a cabo por estas fuerzas desde el comienzo de las recientes protestas.
Es increíble la incertidumbre que hay aun con respecto a este tema. No se entiende que en pleno siglo XXI se utilicen como recurso de presión y represión psicológica y física las violaciones sistemáticas, como si se viviera en la Edad Media. Aunque no hay que irse muy lejos en el tiempo para encontrar casos similares (Sudán, Kenia, Uganda y Bosnia Herzegovina. Escenarios pretéritos y presentes del empleo de la violación como arma de guerra).
Se creyó en su momento que se había pasado la “moda” del uso de la violencia psicológica y física de índole sexual hacia la mujer en conflictos bélicos, pero al parecer, es algo que sigue presente, en Libia al menos, y que debe acabar, al igual que debe acabar la represión de Gadafi y las matanzas que provocan sus mercenarios.
Por su parte, personalidades como Luis Moreno Ocampo, fiscal de la Corte Penal Internacional, ya están investigando estos casos. “Hay violaciones. La cuestión es quién las está organizando”-dijo Ocampo, a lo que habría que apuntar que no hay ninguna duda de que las organiza Gadafi, después de haber escuchado los testimonios de sus propios soldados.
Sin embargo, todo se ha quedado de momento en mera burocracia, en cómoda burocracia realizada desde los cómodos países occidentales, y las mujeres de Libia no van a salvar su pellejo con esa burocracia, no van a salvarse de una violación con un papel, o una frase, sólo pueden evitar ser violadas recibiendo ayuda práctica, recibiendo protección específica.
Hay que acabar con el despotismo de Gadafi, eso está claro, pero lo que también está claro es que nadie en su sano juicio violaría a una niña inocente por dinero, por mucha hambre que esté pasando, así que en todo ésto, no sólo Gadafi habría de ser juzgado.
Los libertarios libios crean la primera radio oficial en inglés desde Bengasi
Tribute FM es una estación de radio inglesa que retransmitirá desde Bengasi y también a través de internet. Su visión es proveer un amplio contenido de entretenimiento social y servicios de información.
El equipo de la radio esta formado por jóvenes libios que han decidido que el una vez prohibido idioma inglés debe volver a tener presencia en las frecuencias de la nueva y libre Libia. Algunos miembros del equipo pasaron tiempo en Londres, donde trabajaron con radios urbanas y sintieron que algo similar hacía falta en su propia tierra.
Gadafi acorrala a los rebeldes, que temen un baño de sangre en Bengasi
Un bando, las fuerzas de Muamar el Gadafi, está crecido, ataca con vigor a los rebeldes y desafía a Occidente y al presidente francés, Nicolas Sarkozy. El otro, los insurgentes de Libia, desmoralizado y esperando lo peor ante la inacción de las potencias mundiales: un baño de sangre. Y ambos propagan rumores para elevar la moral de los suyos y abatir la voluntad del enemigo. Pero las tropas del dictador, a tiro de piedra de Bengasi, la ciudad cuna del alzamiento, mantienen sin duda la iniciativa y bombardean las poblaciones donde aún ondea la bandera tricolor de los opositores al régimen, en evidente repliegue desde el desierto a las zonas urbanas. Muchos expertos opinan que la guerra de guerrillas en las ciudades, al menos en la región de Cirenaica, está próxima.
De creer a los opositores a Gadafi, edificios de Trípoli fueron bombardeados la noche del martes y dos hijos del coronel -Saadi y Jamis, el jefe de la temida Brigada 32- fueron heridos. También aseguran que uno de los cazabombarderos de su escuálido arsenal destruyó el aeropuerto de Sirte, bastión del tirano. Más verosímil es que el aeropuerto militar de Bengasi sí fue atacado desde el aire e inutilizado por la aviación de Gadafi, uno de cuyos hijos, Saif al Islam, aseguró que financió la campaña presidencial de Sarkozy. “Tenemos pruebas”, amenazó.
Propaganda al margen, los soldados a las órdenes del autócrata arremetieron contra los milicianos en Ajdabiya -a unos 150 kilómetros de Bengasi- y les forzaron a retroceder. La artillería también lanzó sus proyectiles contra Misrata, a 200 kilómetros al este de Trípoli. Imposible saber con exactitud el número de muertos en este conflicto que hoy cumple un mes. “En 48 horas todo habrá terminado”, advirtió Saif el Islam. Su padre añadió, apuntando a los países occidentales: “¿queréis atacarnos? Venid e intentadlo”.
Los libios no dudan de que las atrocidades que han jalonado las cuatro décadas desde la instauración de la Jamahiriya -la república de las masas- volverán a ser moneda común si Gadafi conserva el sillón. Pensar que la mayoría de opositores podrían acogerse a la amnistía anunciada por el sátrapa para quienes entreguen las armas tiene poco sentido. Cunde el nerviosismo en las rebeldes Bengasi y Tobruk, aunque muchos creen que les queda una baza por jugar. Ocho hombres llegan a la sede del consejo local de Tobruk -más de 150.000 habitantes- y comienzan una discusión. Piden armas. “Si la guerra llega aquí, todos lucharán. Este señor”, dice un miembro del consejo señalando a un cincuentón, “quiere Kaláshnikov para sus hijos”.
Con escasas esperanzas en que el Consejo de Seguridad de la ONU ordene a tiempo la zona de exclusión aérea -si se aprueba-, en el panorama bélico es cada vez más probable que la insurgencia organizará una guerra de guerrillas en las ciudades para intentar golpear por sorpresa a las fuerzas del dictador. En otros países, los insurrectos se refugiaban en las montañas, en países vecinos, en las selvas… Libia es puro desierto. Y Egipto, Túnez o Argelia no permitirán la expansión de la lucha a sus territorios. Las zonas urbanas son las únicas donde los rebeldes pueden resistir.
En Bengasi, Darna, Al Baida, Tobruk -las ciudades de Cirenaica donde la oposición al régimen de Gadafi echó raíces poco después del golpe que derrocó al rey Idris en 1969- prevalece el deseo de combatir. “Si Gadafi se hace con el control deberá afrontar nuevas divisiones regionales y tribales. Grandes segmentos de la población se negarán a darle la información que necesitaría para enfrentarse a una guerrilla urbana. Podría controlar edificios clave, pero eso no significa tener un control real de la seguridad”, explicó a Reuters Yazid Sayig, profesor del King’s College de Londres. Sería una larga batalla.
Vía: El País














