Categoría: Wikileaks

Wikileaks, sus estrategias y los medios (de este país)

Hoy quiero hacer un breve repaso a lo que esa siendo el tratamiento del caso WikiLeaks en los medios y su influencia en la configuración de la opinion pública de éste país.

Las evolución de la estrategia de WikiLeaks:
La experiencia pasada de WikiLeaks, de hacer publica la información sin edicion previa demostró ser un error garrafal. De tal manera, y habiendo aprendido de sus errores por las malas, WikiLeaks realizó un cambio de estrategia que, desde mi punto de vista, es muchísimo más acertada que la anteriormente mencionada: difundir los famosos 250.000 cables de la diplomacia estadounidense a cinco medios internacionales de la talla de NYTimes (US), The Guardian (UK), Le Monde (Francia), Der Spiegel (Alemania) y El País (España). Esta estrategia tenía varios puntos muy fuertes:

- Ponía a periodistas tremendamente cualificados a trabajar en el caso (poniendo a disposicion de la causa WikiLeaks una grandisima cantidad de recursos tanto técnicos como humanos de los que no disponía, ni dispone). Sus conocimientos y contactos en los países a los que se refieren los cables son especialmente claves para realizar un análisis exhaustivo y eficiente de ese gran volumen de informacion.
- Aseguraba la cobertura mediática en dichos paises al estar amparada por medios internacionalmente reconocidos con una bolsa de lectores importantes.
- Si solo un medio hubiese tenido la documentacion, la presión ejercida sobre éste hubiese posiblemente facilitado que los analisis de los cables fuesen en una direccion determinada.
- Generaba informacion del caso en los cuatro grandes idiomas del mundo occidental
- Provocó un hecho sin precedentes en la historia del periodismo: que 5 medios de cinco paises distintos colaborasen activamente en la publicación de artículos de un cuerpo de proporciones nunca antes vista de documentación común.

Supongo que Assange, en lo que concierne a esta estrategia, podría perfectamente parafrasear a Anibal Smith esgrimiendo mientras enciende un habano sacado ilegalmente de Cuba: “me encanta que los planes salgan bien”. Eso está muy bien Anibal, lo que no nos has contado es cuantos jeeps has reventado tras hacer saltos con triple pirueta en el aire, o la cuenta que te ha dejado MA en la ferreteria del pueblo…Desde mi punto de vista (y recalco que la estrategia de WikiLeaks a grandes rasgos me ha parecido muy acertada) esta estrategia, como todas, tiene sus puntos mejorables.

La actitud de los medios frente a WikiLeaks:
Si miramos la repercusion que WeakyLeeks ha tenido a nivel global, primero deberíamos mirar al país donde está cayendo la más gorda. Evidentemente el NYTimos ha creado bastantes noticias a través de su sección State Secrets por haber sido el receptor de los documentos. El blog cínico de Greg Mitchel en The Nation está haciendo un seguimiento al minuto del caso y se ha convertido en el blog más visitado de dicho medio estos días. El Washington Post ha respondido por alusiones, y dándo pábulo a las posiciones más extremas del movimiento anti-WikiLeaks. El Boston Globe, así como los principales medios de la costa Oeste, han pasado un poco de puntillas por el asunto, sólo informando de los eventos más relevantes. El periódico que si esta haciendo un esfuerzo importante por informar es el Huffington Post, que tal y como reza la sección especialmente creada para WikiLeaks: “Algunas noticias son tan importantes que necesitan una página dedicada”.

Pasando rápidamente por el panorama europeo, nos encontramos que en el Reino Unido, a parte de The Guardian que es el que tiene los cables, The Independent ha publicado numerosos artículos desde que comenzó la saga. Aunque con una entendible posición más templada del asunto, el comentarista referencia de los asuntos del medio oriente Robert Fisk escribe en su último artículo de opinión: “Cada vez más WikiLeaks esta exponiendo la naturaleza desastrosa de la política exterior de los EEUU y de sus supuestos aliados”.

En Alemania (donde Der Spiegel tiene los documentos) los periódicos Die Tageszeitung, Tagesspiegel, Frankfurter Rundschau y Der Freitag, así como el “European Cencer for Constitutional and Human Rights (ECCHT) y Perlentaucher.de, han firmado una declaración de apoyo a la libertad en clara referencia a WikiLeaks. Más tarde se adhirió a este manifiesto la Asociación de Periodistas Alemanes (DJV).

En Francia además de Le Monde, Owni ha mostrado su apoyo a Wikileaks e incluso la Liberation ha ido más allá colgando en sus servidores la página de WikiLeaks. Paradójicamente, este periódico es hosteado en la nube de Amazon.

El trabajo y la actitud del El País:
Si ahora miramos lo que está ocurriendo en España, he de decir que el País que está haciendo un buen trabajo de cobertura informativa y un esfuerzo tecnológico por parte de sus profesionales. Por otra parte, si no lo hacen ellos que tienen los cables ¿quien lo iba a hacer?.

El Viernes 19 de Diciembre estuve en un foro coloquio organizado por RSCi en el Círculo de Bellas Artes de Madrid sobre el tema de WikiLeaks, con Enrique Dans (académico y escritor), Jan Martinez Ahrens (periodista y subdirector de El País), Cayo Lara (IU), Isacar Marin (cyberactivista y propulsor de freewikileaks.eu). El señor Martinez Ahrens defendió el “gran trabajo realizado por los profesionales de El País”,  que habían “marcado un hito en la historia periodística de España” y haciendo “una labor de extrema complejidad a la hora de analizar los cables” y un “uso extensivo de la tecnología durante el proceso”. Todo eso esta muy bien, ademas de ser cierto…¿pero esto era un foro/debate o un acto publicitario? Además, si vuestro trabajo es extenso que teneis que analizar aproximadamente 10.000 relacionados con España, ¿como calificaríamos el trabajo de The Guardian o de NYT que tienen diez veces más trabajo?. En cualquier caso, entiendo a Jan, estaba en su papel de defender a su equipo de trabajo y a la empresa que le paga…simplemente me hubiese gustado escuchar de un profesional de su talla un análisis más profundo de caso de WikiLeaks y su significancia más allá del gran trabajo de El País.

Lo más jugoso de su intervención fué la descripción del proceso de análisis de los cables, y tengo que reconocer que me dejó un poco escamado, aunque menos que a Pablo Soto con el tema de la Ley Sinde(scargas): Jan dijo algo así (hablando de los cables no publicados por El País) cómo que algunos cables tenían “muy poca importancia al no contener información publicable”, lo cual es perfectamente creíble: por plausible y por probable. De hecho, me imagino que irán revisando los cables de aquí en adelante y volviendo sobre temas tocados durante los primeros días durante un periodo bastante largo para, como buena empresa (si nos atenemos solamente a indicadores económicos), maximizar sus beneficios.

Hay que puntualizar que desde el principio de la saga WikiLeaks, el País no ha escondido en ningún momento que durante la edición de los cables, está en contacto directo con el departamento de estado de los EEUU, y citándo a su director: “Las peticiones del Gobierno de EE UU se centraron en proteger algunas fuentes de información citadas en esos cables u otros datos y detalles cuya revelación podía amenazar, en su opinión, la vida o la seguridad de ciertas personas o arruinar un determinado canal de operaciones.”. Prosigue declarando que a unas peticiones accedieron y a otras no, tal y cómo hizo el NYTimes. Me asalta una pregunta: ¿Que son exactamente “determinados canales de operaciones”?. Y estirando la cuerda: ¿Entra la gran operación anti-pirateria en España por parte de los EEUU dentro de esta definición?

Otra de las cosas que me ha llamado tremendamente la atención es que en repetidas ocasiones y tanto en prensa cómo en radio, diferentes profesionales de El País se hayan referido a WikiLeaks como “un informante” o “una fuente de las que siempre ha habido en el periodismo”. Defienden que Periodismo es lo que ellos realizan y WikiLeaks no es periodismo como tal. Vamos! que desarrollar una infraestructura tenológica segura para que los informantes accedan a la plataforma no es hacer periodismo. Que contrastar la información que les hacen llegar y la identificación de los responsables (como en el caso de la explosión del pozo petrolífero en Albania que Assange explicó en su entrevista en TED) no es periodismo. Bueno, quizás no sea el periodismo del siglo XX al que os referís, pero el mundo ha cambiado y con él las maneras de investigar.

Los “otros” periódicos en España:
Permitidme que en este análisis me adscriba a los periódicos con mayor tradición y calado (a parte de El País, obviamente) en la opinión pública española, léase el Mundo y el ABC.

Referente a El Mundo cómo muestra un botón: en este momento en su sección  de noticias internacionales llamada “Mundo” de su página web, las palabras “Assange” y “Wikileaks” no aparecen ni una sola vez…no es noticia aparentemente.

El ABC también está ignorando el tema, y cuando lo nombra es para desacreditarlo. Un ejemplo de esto es uno de los editoriales de la edición impresa de hace unos días donde un diplómatico español ponía a WikiLeaks a caer de un burro y los describía cómo unos descerebrados que ponen en riesgo nuestro sistema de relaciones internacionales.

Como vemos, a diferencia de lo que ocurre en el resto de paises nombrados anteriormente, no se ha producido ningún tipo de apoyo desde de los otros grandes medios escritos. Incluso uno de los medios más reaccionarios y subversivos de la piel de toro, como es lahaine.org, se pregunta ¿Quien está detras de WikiLeaks? En su análisis sugiere la posibilidad de que esto se trate de la madre de todas las teorías conspiranóicas.

En un país cainista cómo el nuestro, supongo que estas actitudes son entendibles. Para El Mundo y el ABC darle publicidad al caso WikiLeaks es igual que darle publicidad a El País…y eso no puede ser, así que ¡todos a desacreditar el caso!. Parece que el interés por mantener a la población informada no es tan importante en estos tiempos que corren.

Evidentemente la responsabilidad no recae sólo en los medios, tambien en los lectores. En este pícaro país somos de un periódico o de un partido político, cómo el que es de un equipo de fútbol: hasta la muerte y pase lo que ocurra. Si nuestro periódico dice que la catedral de Burgos es burdeos con lunares rojos…”pues así la habrán pintado, ¡Que ocurrente!”.

La triste conclusión de todo esto es que la mayoría de españoles no creen que el caso WikiLeaks sea importante o incluso creíble. Y mientras arde Europa con protestas desde Italia hasta Grecia, desde Londres hasta Moscú, desde París a BieloRusia, en este santo país nos vamos de botellón navideño.

¿Y si…?
Y como me siento hoy especialmente imaginativo me atrevo a preguntarme: “¿Que hubiese pasado si la documentación se le hubiese facilitado a ABC y a El Pais? hmmm…
0. El ABC se vería obligado a publicar sobre los documentos, pues si no lo hace estaría en gran desvantaja con El País.
1. Al principio todo va bien, ¡incluso colaboran creando un calendario conjunto de publicación!.
2. El caso WikiLeaks adquiere credibilidad y calado entre una gran proporción de la población española al ser publicado por medios “de ambos bandos”.
3. En el caso que el departamento de estado de EEUU quisiese bloquear cierta información referente a “determinados canales de operaciones”, lo arreglarían con un café. En este punto no creo que exista ninguna ventaja aparente.
4. Tras varios días de terremoto mediático surgen las primeras discrepancias sobre la interpretación de los cables. Al principio se sueltan pildorazos en editoriales, se acentúan con unas cuantas viñetas y termina el guerra abierta donde vuelan ceniceros, macetas y cualquier arma arrojadiza posible que encuentren en la redacción.
5. Con todo este morbo, WikiLeaks sale en todos los programas del corazón con lo que finalmente el caso llega hasta el último rincon del país. En la frutería no se habla de otra cosa y el ya patéticamente clásico “¿tu que eres de la Esteban o de la Campa?” es sustituido por “¿tu que eres de Assange o de Domscheit-Berg?”

Conclusiónes (que apunten WikiLeaks y otros):
- El ABC y El País se hinchan a vender periódicos
- WikiLeaks adquiere credibilidad entre la población
- La población es informada de manera más plural sobre el caso
(- Y por fin se habla de algo relevante en los programas del corazón.)

Published originally by memoTics diaries

Las 12 Tesis sobre Wikileaks

A través del blog Quilombo nos ha llegado la traducción de Samuel del interesantísimo artículo publicado el 7 de Diciembre en Le Monde Diplomatique por Geert Lovink y Patrice Riemens.

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12 tesis sobre Wikileaks

Tesis 0

“¿Que qué pienso de Wikileaks? ¡Creo que sería una buena idea!” (basado en la famosa ocurrencia de Mahatma Gandhi sobre la “civilización occidental”)

Tesis 1

Cambiando los medios – medios en transformación

Aunque en todas las épocas se hayan producido revelaciones y filtraciones, nunca antes un grupo no estatal o no corporativo había hecho nada parecido en la escala de lo que Wikileaks ha logrado hacer, primero con el vídeo de “Asesinato colateral“, luego con los “Diarios de la Guerra de Afganistán” y ahora con “Cablegate”. Parece como si ahora hubiéramos alcanzado el momento en que el salto cuantitativo se metamorfosea en uno cualitativo. Cuando Wikileaks saltó a los titulares a principios de 2010, este no era todavía el caso. En cierto sentido, las “colosales” revelaciones de Wikileaks pueden explicarse como la consecuencia de la espectacular extensión del empleo de las tecnologías de la información, junto con la drástica caída en sus costes, incluyendo el almacenamiento de millones de documentos. Otro factor que ha contribuido es el hecho de que mantener a salvo los secretos de Estado y corporativos – por no hablar de los privados- se ha vuelto difícil en la era de la reproductibilidad instantánea y de la diseminación. Wikileaks se convierte en el símbolo de una transformación en la “sociedad de la información” en general, como un espejo de las cosas que vendrán. Así que mientras uno puede mirar a Wikileaks como un proyecto (político) y criticarlo por su modus operandi, también puede ser visto como la fase “piloto” de una evolución hacia una cultura mucho más generalizada de la exposición anárquica, más allá de la política tradicional de la apertura y de la transparencia.

Tesis 2

Para lo bueno o para lo malo, Wikileaks se ha catapultado a la esfera de la alta política internacional.  Cuando menos se lo esperaba, Wikileaks se ha convertido en un actor con todas las letras, tanto en la escena mundial como en las esferas nacionales de algunos países. Gracias a sus revelaciones Wikileaks aparece, pese a sus pequeñas dimensiones,  al mismo nivel que los gobiernos o las grandes corporaciones (su próximo objetivo). Al menos por lo que se refiere a la recopilación y publicación de información. Al mismo tiempo, no está claro si esto será un rasgo permanente o un fenómeno temporal e hiperpublicitado: Wikileaks parece creer lo primero, y cada vez parece más probable que sea así. Aunque sea un actor enclenque, no estatal y no corporativo, Wikileaks no cree, en su lucha contra el gobierno de los Estados Unidos, que esté boxeando por encima de su peso, y comienza a comportarse de acuerdo con esta creencia. Podríamos denominarlo la fase de “talibanización” de la teoría postmoderna del “mundo plano”, en la que las escalas, tiempos y lugares se declaran en buena medida irrelevantes. Lo que cuenta es el ímpetu de la celebridad y la acumulación intensa de la atención mediática. Wikileaks logra capturar esta atención por medio de espectaculares golpes informativos, donde las otras partes, especialmente los grupos de la sociedad civil y las organizaciones de derechos humanos, luchan desesperadamente por intentar comunicar sus mensajes.  Mientras las últimas intentan jugar respetando las reglas y buscan la legitimación de parte de las instituciones dominantes, la estrategia de Wikileaks es populista en el sentido de que aprovecha la desafección pública con la política dominante. Para Wikileaks la legitimidad política ya no es algo que otorgan gentilmente los poderes establecidos. Wikileaks sobrepasa esta estructura del poder del Viejo Mundo y en su lugar se dirige a la fuente de la legitimidad política en la info-sociedad de hoy: la banalidad entusiasta del espectáculo. Wikileaks pone en uso, de manera brillante, la “velocidad de escape” de las tecnologías de la información, usando estas tecnologías para dejarlas detrás e irrumpir rudamente en la esfera de la política del mundo real.

Tesis 3

En la saga en curso, llamada “El Declive del Imperio estadounidense”, Wikileaks entra en escena como el asesino de un objetivo fácil. Sería difícil de imaginar que pueda ser capaz de infligir el mismo daño a los gobiernos ruso o chino, o incluso al de Singapur, por no mencionar de sus afiliados empresariales. En Rusia o en China operan enormes barreras culturales y lingüísticas, por no hablar de las barreras puramente vinculadas al poder, que tendrían que ser superadas. Áreas enormemente diferentes que son también factores allí, incluso si hablamos de las culturas y agendas más estrechas (y supuestamente más globales) de los háckers, info-activistas y periodistas de investigación. En este sentido, Wikileaks en su presente manifestación sigue siendo un típico producto “occidental” y no puede pretender ser una empresa auténticamente universal o global.

Tesis 4

Una de las principales dificultades al explicar Wikileaks surge del hecho de que no está claro (tampoco para la misma gente de Wikileaks) si se ve a sí mismo y actúa como un proveedor de contenidos o como un simple conducto para la filtración de datos (la impresión es que se contempla a sí mismo como uno y/u otro, dependiendo del contexto y de las circunstancias). Esto, por cierto, ha sido un problema común desde que los medios se volvieron masivamente en línea y la edición y la comunicación se convirtieron en un servicio antes que en un producto. Julian Assange se abochorna cada vez que se le retrata como el editor en jefe de Wikileaks; y sin embargo Wikileaks dice que edita el material antes de su publicación y reclama que revisa la autenticidad de los documentos con la ayuda de cientos de analistas voluntarios. Debates como los que se dan entre el contenido frente al mensajero se han venido produciendo desde hace décadas entre los activistas de los medios, sin ningún resultado claro. En lugar de intentar resolver la inconsistencia, tal vez sea mejor buscar enfoques más frescos y desarrollar nuevos conceptos críticos para lo que ha terminado por ser una práctica publicitaria híbrida que implica actores que van más allá del ámbito tradicional de los medios informativos profesionales. Esto podría ser la razón de por qué Assange y sus colaboradores rechazan ser etiquetados en los términos de las “viejas categorías” (periodistas, hackers) y pretenden representar un nuevo Gestalt en la escena mundial de la información.

Tesis 5

El declive constante del periodismo de investigación causado por la cada vez menor financiación constituye un hecho innegable. El periodismo de estos días es poco más que una remezcla de relaciones públicas subcontratadas. La aceleración continua y el abarrotamiento de la denominada economía de la atención asegura que ya no haya espacio suficiente para las historias complicadas. Los propietarios corporativos de los medios de comunicación de masas están cada vez menos inclinados a que el funcionamiento y la política de la economía neoliberal global sean discutidos en profundidad. El cambio de la información al infotainment ha sido adoptado por los propios periodistas, haciendo difícil publicar historias complejas. Wikileaks entra en esta situación como un intruso, envuelto en el ambiente vaporoso del “periodismo ciudadano”, las noticias de “hágalo usted mismo” que se reporta en la blogosfera y en los aún más veloces medios sociales como Twitter. Lo que anticipa Wikileaks, aunque hasta ahora haya sido incapaz de organizar, es la tercerización masiva (“crowd sourcing”) de la interpretación de sus documentos filtrados. Extrañamente, ese trabajo se deja a los escasos periodistas de plantilla que quedan en los selectos medios informativos “de calidad”. Más tarde, los académicos recogen los desechos e hilvanan las historias tras las puertas cerradas de las editoriales. Pero ¿dónde está el comentariado crítico y en red? Es cierto, todos estamos ocupados con nuestras pequeñas críticas; pero la cuestión sigue siendo que Wikileaks genera su capacidad para inspirar irritación al final de la ciudad precisamente por la relación transversal y simbiótica que sostiene con las instituciones mediáticas dominantes. Aquí encontramos una lección para las multitudes: salir del gueto y conectar con el otro edípico. Aquí subyace el terreno conflictivo de lo político.

El periodismo tradicional de investigación solía consistir en tres fases: desenterrar los hechos, cotejarlos y contextualizarlos en un discurso comprensible. Wikileaks hace lo primero, reclama hacer lo segundo, pero omite el tercero completamente. Esto es sintomático de una rama particular de la ideología del acceso abierto, donde la producción de contenido se externaliza a entidades desconocidas “ahí fuera”. La crisis del periodismo de investigación ni se entiende ni se reconoce. Cómo estas entidades productivas se supone que se mantienen a sí mismas materialmente se deja en la oscuridad: se presume simplemente que el análisis y la interpretación serán realizados por los medios de información tradicionales. Pero esto no sucede automáticamente. La saga de los Diarios de la Guerra de Afganistán y de Cablegate demuestran que Wikileaks tiene que acercarse y negociar con medios tradicionales bien establecidos para asegurarse la suficiente credibilidad. Al mismo tiempo, estos medios de comunicación se muestran incapaces de procesar completamente el material, filtrando inevitablemente los documentos de acuerdo con sus propias políticas editoriales.

Tesis 6

Wikileaks es una sociedad de tipo unipersonal, o dicho de otro modo, una Organización de Personalidad Única (OPU). Esto quiere decir que la adopción de iniciativas, la toma de decisiones y la ejecución se concentra en gran medida en las manos de un solo individuo. Como sucede en muchas pequeñas y medianas empresas, al fundador no se le puede echar por votación y, contrariamente a muchos colectivos, el liderazgo no rota. Este no es un rasgo inusual dentro de las organizaciones, con independencia de si operan en la esfera de la política, de la cultura o del sector de la “sociedad civil”. Las OPU son reconocibles, excitantes, inspiradores y, para los medios, fácil de mostrar. Su sostenibilidad depende ampliamente de las acciones de su líder carismático, y resulta difícil reconciliar su funcionamiento con valores democráticos. Esta es la razón por la cual son difíciles de replicar y no se amplían fácilmente. El hacker soberano Julian Assange es la figura identificable de Wikileaks, la notoriedad y reputación de la organización se funde con la de Assange. Lo que hace Wikileaks y se vuelve difícil de distinguir de la más bien agitada vida privada de Assange y sus opiniones política relativamente poco refinadas.

Tesis 7

Wikileaks plantea la cuestión de la comparación de los hackers con los servicios secretos, pues resulta inconfundible una afinidad electiva entre ambas.  La relación de amor-odio se remonta a los mismos inicios de la informática. No hace falta ser un fan del teórico alemán de los medios Friedrich Kittler o, por la misma razón, de las teorías de la conspiración, para reconocer que los ordenadores nacieron a partir del complejo militar-industrial. Desde que Alan Turing descifrara el código Enigma de los nazis hasta el papel jugado por los primeros ordenadores en la invención de la bomba atómica, desde el movimiento cibernético hasta la implicación del Pentágono en la creación de Internet, la articulación entre la información computacional y el complejo militar-industrial está bien establecida. Los científicos informáticos y los programadores han dado forma a la revolución de la información y a la cultura de la apertura; pero al mismo tiempo han desarrollado el cifrado (“encriptado”), cerrando el acceso a los datos para los no iniciados. Lo que algunos ven como “periodismo ciudadano” otros lo llaman “guerra de la información”.

Wikileaks es también una organización fuertemente influenciada por la cultura hácker de los años 1980, a la que se unen los valores políticos del tecno-libertarismo que emergió en los 1990. El hecho de que Wikileaks haya sido fundado – y en gran medida siga siendo dirigido – por un núcleo duro de geeks es esencial para entender sus valores y movimientos. Desafortunadamente, esto se une a una buena dosis de los aspectos menos apetecibles de la cultura hácker. No puede negarse a Wikileaks el idealismo, el deseo de contribuir a hacer del mundo un mejor lugar; todo lo contrario. Pero este tipo de idealismo (o, si se prefiere, de anarquismo) va de la mano de una preferencia por las conspiraciones, una actitud elitista y un culto del secretismo (por no hablar de la condescendencia). Lo cual no facilita la colaboración con personas y grupos que comparten las mismas ideas, los cuales son relegados a un papel de simples consumidores de lo que Wikileaks produce.  El celo misionario para ilustrar a las masas estúpidas y “exponer” las mentiras del gobierno, del ejército y de las corporaciones es una reminiscencia del bien conocido (o tristemente célebre) paradigma cultural y mediático de los años 1950.

Tesis 8

El hecho de que no compartan cosas en común con movimientos afines o en la línea de “otro mundo es posible” hace que Wikileaks busque la atención pública mediante revelaciones cada vez más espectaculares y arriesgadas, reuniendo por tanto un grupo de apoyos salvajemente entusiastas, pero en general pasivos. El mismo Assange ha afirmado que Wikileaks ha huido deliberadamente de la “egocéntrica” blogosfera y de los variados medios sociales y que hoy colabora sólo con periodistas profesionales y activistas de los derechos humanos. Sin embargo, el seguimiento de la naturaleza y de la cantidad de las revelaciones de Wikileaks, desde su origen hasta la actualidad,  nos recuerda, de manera inquietante, a un espectáculo de fuegos artificiales, con un “gran final” en forma de documento de “seguridad”  (“.aes256″), una especie de máquina del día del juicio final a la espera de ser activada. Esto plantea serias dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo del propio Wikileaks, y posiblemente del modelo que encarna. Wikileaks opera con un personal ridículamente pequeño; probablemente poco más de una docena de personas forman el núcleo de sus operaciones. Mientras la propia existencia de Wikileaks muestra la habilidad de su apoyo técnico, la afirmación de Wikileaks según la cual cientos de analistas y expertos voluntarios colaboran con ellos no puede verificarse y, para ser francos, es poco creíble. Este es el talón de Aquiles de Wikileaks, no sólo desde el punto de vista de los riesgos y/o de la sostenibilidad, sino desde el punto de vista político. Que es lo que nos importa aquí.

Tesis 9

Wikileaks despliega una sorprendente ausencia de transparencia en su organización interna. La excusa de que “Wikileaks necesita ser completamente opaco para obligar a los demás a ser totalmente transparente” se parece más bien, en nuestra opinión, a las famosas viñetas de los espías de la revista Mad. Se golpea a la oposición pero de una manera que te hace indistinguible de la misma. No ayuda la invocación posterior de elevados motivos morales (Tony Blair fue muy bueno en este ejercicio). Como Wikileaks no es ni un colectivo político, ni una ONG en el sentido legal, ni tampoco una empresa o parte de un movimiento social, debemos discutir qué tipo de organización es la que estamos tratando. ¿Es Wikileaks un proyecto virtual?  Después de todo, existe como un sitio web hospedado con un nombre de dominio, que es el resultado.  ¿Pero tiene un objetivo más allá de la ambición personal de su(s) fundador(es)? ¿Es Wikileaks reproducible? ¿Veremos el nacimiento de capítulos nacionales o locales que mantengan el nombre? ¿Qué reglas del juego observarán? ¿No deberíamos más bien concebirlo como un concepto que viaja de contexto en contexto y que, como un meme, se transforma a sí mismo en el tiempo y en el espacio?

Tesis 10

¿Es posible que Wikileaks vaya a organizarse en torno a su propia versión de aquel eslogan del Internet Engineering Task Force, “consenso aproximado y código en operación”? Proyectos como Wikipedia e Indymedia han resuelto este asunto a su manera, pero no sin crisis, conflictos y cismas. Una crítica como la que expresamos aquí no pretende que Wikileaks vuelva al formato tradicional; por el contrario, se trata de explorar si Wikileaks (y sus futuros clones, asociados, avatares y miembros afines de la familia) pueden proponerse como modelo de nuevas formas de organización y colaboración.  Se ha acuñado el término “red organizada” como posible término para estos formatos. Otro concepto es el de “medios de comunicación tácticos”. Y otros han usado el genérico “activismo en Internet”. Tal vez Wikileaks tenga otras ideas acerca de la dirección que quiere tomar. Pero, ¿hacia dónde? Depende de Wikileaks decidir por sí mismo. Sin embargo, hasta ahora hemos visto muy poco de algo que se parezca a una respuesta, dejando que sean otros los que planteen preguntas, por ejemplo acerca de la legalidad de los acuerdos financieros de Wikileaks (Wall Street Journal).

No podemos escapar del desafío que implica experimentar con redes post-representativas. Como escribió el blogger Dave Winer con respecto a los desarrolladores de Apple, “no es que tengan malas intenciones, simplemente es que no están preparados. Más que sus usuarios, viven en un Campo de Distorsión de la Realidad, y la gente que hacen los Ordenadores para el Resto de Nosotros no tienen ni idea de quiénes somos ni lo que estamos haciendo. Pero eso está bien, hay una solución. Investiguen, pregunten, y escuchen.”

Tesis 11

La crítica, ampliamente compartida, del autoinfligido culto a la celebridad de Julian Assange nos invita a formular alternativas. ¿No sería mejor que Wikileaks operara como un colectivo anónimo o como una “red organizada”? Algunos han expresado el deseo de ver muchos sitios web que hagan el mismo trabajo. Se sabe que un grupo organizado en torno a Daniel Domscheit-Berg, quien se separó de Assange en septiembre, trabaja en un clon de Wikileaks. Lo que se pasa por alto en este llamamiento por una proliferación de Wikileaks es la cantidad de conocimiento especializado que se requiere para manejar un sitio de filtraciones con éxito. ¿Dónde está el abecé, la caja de herramientas para Wikileaks? Hay, quizás de manera paradójica, mucho secreto en esta manera de hacer-las-cosas-públicas. No es una opción realista la de descargar simplemente un software Wikileaks y moverse. Wikileaks no es una aplicación plug ‘n’ play como WordPress, y la palabra “Wiki” en su nombre es realmente engañoso, como no se cansa de subrayar Jimmy Wales de Wikipedia. Contrariamente a la filosofía de colaboración de Wikipedia, Wikileaks es un club cerrado dirigido con ayuda de un número desconocido de voluntarios anónimos. Nos vemos obligados a reconocer que el conocimiento necesario para dirigir un mecanismo como Wikileaks es bastante críptico.  No sólo es necesario que se puedan recibir los documentos de manera anónima, sino que deben mantenerse en el anonimato una vez que se publican en línea. También necesitan ser “editados” antes de enviarlos a los servidores de las organizaciones internacionales de noticias y periódicos influyentes y de confianza.

Wikileaks ha acumulado mucha confianza a lo largo de los años. Los recién llegados necesitarán pasar por el mismo proceso, que consume mucho tiempo. El objetivo de Wikileaks no es “hackear” en redes estatales o corporativas sino facilitar que quienes trabajan en estas grandes organizaciones puedan copiar información sensible y confidencial y pasarla al dominio público mientras se aseguran el anonimato. Si aspiras a convertirte en un nodo de filtraciones,  mejor empieza a acostumbrarte con procesos como OPSEC o las operaciones de seguridad, un plan paso a paso que “identifica información crítica para determinar si las acciones amigables pueden ser observadas por sistemas enemigos de inteligencia , determina si la información obtenida por los adversarios puede ser útil para ellos, y entonces ejecuta las medidas seleccionadas que permiten eliminar o reducir la explotación enemiga o la información crítica amiga.” (Wikipedia). El eslogan de Wikileaks dice: “el coraje es contagioso”. De acuerdo con los expertos, la gente que intente llevar a cabo una operación similar a la de Wikileaks necesita nervios de acero. Así que antes de que pidamos uno, diez, muchos Wikileaks, dejemos claro que quienes se impliquen corren riesgos. La protección de los informantes es de vital importancia. Otro asunto es la protección de las personas mencionadas en las filtraciones. Los Diarios de la Guerra de Afganistán mostraron que las filtraciones pueden provocar también “daños colaterales”. La edición (y supresión) es crucial. No sólo OPSEC, también OPETHICS. Si la edición no se realiza de modo que sea absolutamente seguro para todos los que están implicados, existe un riesgo definitivo de que la “revolución periodística” – y política – que ha desatado Wikileaks sea parada en seco.

Tesis 12

No pensamos que adoptar una posición a favor o en contra Wikileaks sea lo más importante. Wikileaks está aquí para quedarse, hasta que o bien se hunda por sí sola o sea destruida por las fuerzas opositoras. Nuestra opinión es que más bien habría que (intentar) valorar y determinar lo que Wikileaks puede, podría – y quizás incluso que debería – hacer, y ayudar a formular cómo “nosotros” podríamos relacionarnos e interactuar con Wikileaks. Pese a todos sus inconvenientes y contra todo pronóstico, Wikileaks ha prestado un gran servicio a la causa de la transparencia, la democracia y la apertura.  Como dirían los franceses, si algo como esto no existiera, habría que inventarlo. El cambio cuantitativo – y lo que pronto parece que será cualitativo-  en la sobrecarga de información es un hecho de la vida contemporánea. La superabundancia de información revelable no puede sino continuar creciendo, y probablemente lo haga de manera exponencial. Organizar e interpretar este Himalaya de información es un desafío colectivo que está claramente ahí, démosle el nombre de “Wikileaks” o no.

Chevron discutió con el Primer Minisitro Iraqí realizar un proyecto petrolífero con Teherán

Wikileaks. Qué.

¡Terroristas! ¡Activistas pijos melenudos que comprometen la seguridad de unos soldados que aún se están jugando la vida en el campo de batalla! ¡Hackers ladrones de documentos de trascendencia mundial. ¡Ya no hay respeto por nada! ¡Una organización sustentada con donaciones que vaya usted a saber si son de Al Qaeda!

¡El mesías, Assange es el nuevo Mesías!

Para verano de 2010, ya me había registrado, eliminado y vuelto a registrar (así unas cuatro veces) en las distintas redes sociales en las que Wikileaks anuncia sus publicaciones. Por un lado tenía el presentimiento de estar presenciando un acontecimiento de una relevancia y calidad históricas; por otro, los medios me obligaban a pensar que este australiano era un peligro público.

¿Pero de qué va todo esto? ¿Y encima ahora salen con que el tipo con de pervertido está acusado por violación y abusos en Suecia? ¿Y la acusación ocurre a penas unas semanas después de que comience la publicación masiva de documentos militares clasificados?

Un dato: Wikileaks se limita exclusivamente a publicar en bruto los documentos que obtiene sin manipular la información, no existe una publicidad para la organización (su site es puramente funcional, por ejemplo) y la web a penas emite comunicados, solo desde las redes sociales, la organización comparte artículos que la prensa escribe a cerca de Wikileaks.

Otro dato (existen versiones en español más cortas en www.youtube.com):

Brutalidades como esta, publicada por Wikileaks la pasada primavera, han pasado casi desapercibidas en los medios de este país y en muchos otros. En general, la opinión pública ha tenido más miedo a aquel que ha tenido el valor de destapar una verdad tan incómoda, que a aquellos que son capaces de cometer crímenes de guerra como este.

Wikileaks está librando una batalla muy controvertida, pero que puede ser de gran valor. Se acaba de declarar una guerra y nos corresponde a todos terminarla volviendo la situación a nuestro favor.

Te invito a que, durante unos días, me acompañes en el análisis de un acontecimiento que está llamado a hacer de juez de jueces.

Extraído del blog http://principiosdedeclaracion.blogspot.com



Artículo escrito por el fundador de WikiLeaks antes de entrar en prisión

Artículo escrito por Julian Assange horas antes de ser ingresado en la prisión de Londres:

En 1958, el joven Rupert Murdoch por aquel entonces propietario y editor de “The News” de Adelaide, escribió: “En la carrera entre el secretismo y la verdad, parece inevitable que la verdad siempre gane”.

Su observación reflejaba la vida de su padre, Keith Murdoch, que informó sobre el innecesario sacrificio de las tropas australianas llevado a cabo por los incompetentes comandantes británicos en las costas de Gallípoli.Los británicos trataron de silenciarlo pero no lo lograron y sus esfuerzos dieron lugar al final de esa desastrosa campaña.

Casi un siglo más tarde, Wikileaks tampoco tiene miedo a publicar hechos que deben ser públicos.

Crecí en una ciudad rural de Queensland, donde la gente se expresaba sin rodeos.Los ciudadanos desconfiaban del gobierno y lo veían como algo que podía corromperse fácilmente si no se le vigilaba. Los oscuros días de la corrupción en el gobierno de Queensland antes de la investigación de Fitzgerald son testimonio de lo que pasa cuando los políticos amordazan a los medios.

Todo ello me marcó. Estos valores fundamentales son la base de Wikileaks.La idea, gestada en Australia, fue utilizar las tecnologias de internet para crear nuevos métodos para difundir la verdad.

Wikileaks acuñó un nuevo tipo de periodismo: el periodismo científico. Trabajamos con otros medios de comunicación no solo para ofrecer las noticias sino también para demostrar que las noticias son ciertas.El periodismo científico permite leer una noticia y a continuación hacer clic para ver el documento original en la que se basa. De esta manera el lector puede juzgar por sí mismo: ¿la noticia es cierta? ¿el periodista informa con precisión?

Las sociedades democráticas necesitan medios de comunicación fuertes y WikiLeaks es parte de ellos. Los medios ayudan a mantener la honestidad de un gobierno. Wikileaks ha revelado duras verdades sobre las guerras de Irak y Afganistán, y sacó a la luz la corrupción de algunas corporaciones.

Se ha dicho que estoy en contra de la guerra: para que conste, no es así.A veces, las naciones tienen que ir a la guerra y hay guerras justas. Pero no hay nada peor que un gobierno que miente a su pueblo acerca de las guerras y a continuación pone en peligro la vida de sus ciudadanos y gasta sus impuestos en esas guerras injustas. Si la guerra está justificada, que digan la verdad y el pueblo decida si la apoya.

Si no ha leído ninguno de los informes de las guerras de Irak y Afganistan, ni tampoco ninguno de los cables del Departamento de Estado de EEUU o si nunca ha leido nada sobre lo que hemos espuesto, tenga en cuenta lo importante que es para todos los medios de comunicación poder informar sobre estos sucesos libremente.

Wikileaks no es el único editor de los cables de las embajadas de Estados Unidos. Otros medios de comunicación, incluyendo The Guardian de Gran Bretaña, The New York Times, El País en España y “Der Spiegel” en Alemania han publicado estos mismos cables.

Sin embargo es WikiLeaks, como el coordinador de estos medios, que copa los ataques más crueles y las acusaciones del gobierno de EEUU y sus acólitos. He sido acusado de traición a la patria, a pesar de que soy australiano, no un ciudadano de los EEUU.Ha habido decenas de peticiones en los Estados Unidos para que yo sea “eliminado” por las fuerzas especiales de su país. Sarah Palin dice que tengo que ser “cazado como Osama bin Laden”, los senadores republicanos me llaman “amenaza transnacional” . Un asesor de la oficina del primer ministro canadiense, llamó en directo a una cadena pública y dijo que tenían que asesinarme. Un bloguero estadounidense ha pedido que mi hijo de 20 años de edad,residente en Australia, sea secuestrado y vejado solo para dañarme.

Mientras tanto los australianos observan humillados la vergonzosa demagogia de Julia Gillard y su gobierno.El Gobierno australiano parece estar a la entera disposición de los EEUU en cuanto a la posibilidad de cancelar mi pasaporte australiano, o para espiar y acosar a los partidarios de Wikileaks.El Fiscal General de Australia está haciendo todo lo posible para ayudar a una investigación de EEUU que está claramente dirigida contra ciudadanos austraulianos y tiene como objetivo su extradicción.

La primera minista Gillard y la Secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, no han tenido ni una palabra de crítica hacía otros medios de comunicación que estan involucrados en sacar a la luz los documentos de Cablegate. Esto se debe a que The Guardian, The New York Times y Der Spiegel son grandes y viejas instituciones mientras que Wikileaks aún es joven y pequeña.

Somos los subestimados.El gobierno Gillard está tratando de matar al mensajero porque no quiere que la verdad sea revelada al público, incluyendo la información sobre las relaciones políticas y diplomáticas de Australia.

¿Ha habido alguna respuesta por parte del gobierno australiano a las numerosas amenazas públicas contra mí y los otros miembros del personal de Wikileaks? Uno podría pensar que la primera ministra de Australia sería la primera en defender a sus ciudadanos contra el acoso que sufrimos, pero sólo han afirmado nuestra ilegalidad sin dar ningun argumento plausible.La primera ministra y, especialmente, el Fiscal General tienen que cumplir su cometido con dignidad y sobre todo lejos de las peleas diplomáticas.Tenga seguro que lo único que harán será intentar salvar su pellejo. No lo conseguirán.

Cada vez que Wikileaks publica la verdad sobre los abusos cometidos por las agencias de EEUU, los políticos australianos cantan en coro (y muy mal) con el Departamento de Estado: “¡Usted esta poniendo en peligro la seguridad nacional y nuestras tropas!” Luego dicen que no hay nada de importancia en los documentos que publica Wikileaks. Ambas cosas no pueden ser ciertas. ¿Cuál de ellas es?

El Secretario de Defensa de EEUU, Robert Gates, admitió en una carta al Congreso de EEUU que ninguna fuente ni procedimiento de la Inteligencia fueron comprometidos por los papeles que sacamos sobre Afganistan. El Pentágono afirmó que no había evidencia de que los informes Wikileaks provocaran daños personales a los colaboradores de EEUU. La OTAN en Kabul, dijo a CNN que no hubo ninguna persona que necesitase protección a raíz de esas divulgaciones. El departamento australiano de Defensa mantiene lo mismo. Ningun soldado australiano o fuente de información se ha visto afectado por todos los documentos que publicamos.

Pero nuestras publicaciones estan lejos de ser insignificantes. Los cables diplomáticos de EEUU revelan algunos datos sorprendentes:

► Los Estados Unidos han pedido a sus diplomáticos que consigan información personal sensible de los funcionarios de la ONU y grupos de derechos humanos como: ADN, huellas digitales, escaneos de iris, números de tarjetas de crédito, contraseñas de Internet y fotos de carné, en violación de tratados internacionales. Es de suponer que Australia también fue uno de los objetivos.

►El rey Abdullah de Arabia Saudita pidió a los EEUU que ataquen Irán.

► Los funcionarios de Jordania y Bahrein quieren detener el programa nuclear iraní, sea con el método que sea.

► Gran Bretaña se fijó como meta en Irak defender los intereses de EEUU

► Suecia es un miembro encubierto de la OTAN y la Inteligencia de EEUU tiene fuentes en su parlamento.

► Los EEUU están haciendo todo lo posible para trasladar los prisioneros de Guantánamo a otros paises.Barack Obama acordó reunirse con el presidente de Eslovenia, solo si éste aceptaba acoger un prisionero. Nuestro vecino del Pacífico,Kiribati se ofreció a aceptar detenidos pero con condición de pago: varios millones de dolares por cada uno de los prisioneros.

La Corte Suprema de los EEUU en su histórico fallo sobre el caso de los papeles de Pentágono dijo que «Sólo una prensa libre y sin restricciones puede exponer bien los engaños del gobierno». La tormenta que hoy gira alrededor de Wikileaks refuerza la necesidad de defender el derecho de todos los medios de comunicación a revelar la verdad.

Julian Assange, editor en jefe de Wikileaks.

Escrito para Australia, 7 de diciembre de 2010.

Traducción realizada por http://informesciberguerra.blogspot.com/

Wikileaks, Anonymous y la Primera Ciberguerra Mundial

A estas alturas supongo que la mayoría de vosotros sabe lo qué es Wikileaks, lo que ha hecho y los trapos sucios que ha destapado alrededor del mundo acerca de varios países. Mi objetivo no es hablaros de ello, como tantos periódicos y medios de comunicación de masas ya han hecho, sino analizar la repercusión a nivel internauta que ha ocasionado este evento.

Hace unos días se organizó una persecución a nivel mundial para borrar de la faz mediática a Julian Assange. Dos mujeres la denunciaron por delitos sexuales y terminó siendo juzgado. Assange se negó a pagar la fianza y prefirió quedarse en la cárcel, hasta la próxima vista que se celebrará el 14 de Diciembre.

Analicemos este punto: Las dos chicas que denunciaron a Assange eran Anna ArdinSofia Wilen, ambas por haber tenido relaciones sexuales sin condón. En Suecia existe una ley que prohibe las relaciones sexuales sin preservativo, llamada “sexo sorpresa”, motivo por el cual Assange fue juzgado hace poco. Los puntos curiosos de todo esto son que Anna Ardin trabajó con un grupo que tiene conexiones con laAgencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos, que ambas chicas se conocían y que tanto una como la otra hicieron alarde de sus conquistas sentimentales por Twitter (Mensajes que “extrañamente fueron borrados”)

Wikileaks ha comenzado ha sufrir una serie de problemas económicos debido a que grandes empresas han inhabilitado sus cuentas. Sin ir más lejos MastercardAmazonPaypalVisa y el banco PostFinance.

También comenzó a aparecer la censura en la red, pero se notó demasiado: Twitter tiene una función por la cual al añadir una almohadilla y una palabra o frase sin espacios, tu mensaje se unirá al “cúmulo de mensajes” que contengan ese código. Por ejemplo, cuando Obama ganó las elecciones el código“#Obama” ocupaba uno de los puestos de más interés en Twitter. Eso es llamado “Trending Topic”. Pues bien, “#Wikileaks”, entre otros, fue un Trending Topic hace pocos días, pero en cuestión de unas pocas horas pasó a ocupar según los análisis un 0,25% de importancia en la red social. Datos que chocaron a los analistas al compararlos con los obtenidos el día anterior.

Ayer, Wikipedia eliminó de la información que da acerca de Wikileaks los “mirrors” para poder acceder a la web, ya que la original se encuentra caída.

Todo este intento de tergiversación de la información ha despertado a un conocido ente internauta que ya luchó una vez contra las webs de la SGAE y del Ministerio de Cultura en protesta por los abusivos “Derechos de autor”. Se hacen llamar Anonymous.

Anonymous está formado por un gran número de personas cuya identidad es desconocida (de ahí su nombre). Una de sus principales causas es la lucha por la libertad de Internet. Y no podían quedarse de brazos cruzados observando lo que pasaba.

En señal de protesta, han estado atacando las webs de las entidades que han oprimido notablemente aWikileaks mediante lo que se llama “ataque de denegación de servicio”, que consiste en enviar muchas peticiones a una página web para que esta termine colapsándose y cayendo. No produce daños en la estructura de las webs atacadas, sino que las inutiliza durante lo que dure el ataque.

Así cayeron MastercardPaypal (a la que posiblemente le haya afectado más esto, puesto que viven de las transacciones que se realizan en su portal), PostfinnanceVisa.

Anonymous y aquellos gobiernos que intentan ocultar la verdad mediante la censura en Internet siguen luchando entre ellos, y hay bajas por ambos bandos. Anonymous ha perdido sus medios de difusión porTwitterFacebook en varias ocasiones Se podría considerar la Primera Ciberguerra Mundial debido a que todos estos actos están teniendo una gigantesca repercusión mediática en la red. Día a día suceden nuevos eventos de interés y maniobras que a más de uno, incluido a un servidor, nos dejan con la boca abierta y la sangre helada. Estamos descubriendo nada más y nada menos que la capacidad para censurar y hundir que tienen los poderosos.

Sin embargo, una idea surge de forma clara: Probablemente, después de este intento de censura realizado tan “al descubierto” y la reacción de los ciudadanos de todo el mundo ante ella, cambien muchas cosas.

Continuaré recopilando información de todo lo que acontezca respecto a este tema tan interesante, así que permaneced atentos.

Vía: http://www.cibercronicas.com

Ataque a la Primera Enmienda Americana

La Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos es un parte de la Carta de Derechos de los Estados Unidos. Prohíbe que la legislatura haga ley alguna con respecto a la adopción de una religión o haga ley alguna que prohíba la libertad de culto, de expresión, de prensa, de reunión, o de petición.

EEUU al querer reformar su ley o imponer una nueva para que organizaciones como wikileaks sean ilegales, están violando esta enmienda.

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Articulo 19

Wikileaks al recibir e investigar las informaciones que les dan, en este caso documentos, y el de difundirlas esta en su total derecho, mientras que EEUU molesta a la organización de wikileaks a causa de sus publicaciones de información, esta claramente violando este artículo de la declaración de los derechos humanos.

¿Quién teme a Wikileaks?


Por: Manuel Castells

Tenía que ocurrir. Los gobiernos llevaban tiempo preocupados con su pérdida de control de la información en el mundo de internet. Ya les molestaba la libertad de prensa. Pero habían aprendido a convivir con los medios tradicionales. En cambio, el ciberespacio, poblado de fuentes autónomas de información, es una amenaza decisiva a esa capacidad de silenciar en la que se ha fundado siempre la dominación. Si no sabemos lo que pasa, aunque nos lo temamos, los gobernantes tienen las manos libres para robar y amnistiarse mutuamente como en Francia o Italia o para masacrar a miles de civiles y dejar curso a la tortura como EE.UU. en Iraq y Afganistán. De ahí la alarma de las élites políticas y mediáticas ante la publicación de centenares de miles de documentos originales incriminatorios para los poderes fácticos en EE.UU. y en otros muchos países por Wikileaks. Se trata de un medio de comunicación por internet, creado en el 2007, publicado por una fundación sin ánimo de lucro legalmente registrada en Alemania pero que opera desde Suecia. Cuenta con 5 empleados permanentes, unos 800 colaboradores ocasionales y cientos de voluntarios repartidos por todo el mundo: periodistas, informáticos, ingenieros y abogados, muchos abogados para preparar su defensa contra lo que sabían que se les venía encima.

Su presupuesto anual es de unos 300 millones de euros, producto de donaciones, cada vez más confidenciales, aunque algunas son de fuentes como Associated Press. Se inició por parte de disidentes chinos con apoyos en empresas de internet de Taiwán, pero poco a poco recibió el impulso de activistas de internet y defensores de la comunicación libre unidos en una misma causa global: obtener y difundir la información más secreta que gobiernos, corporaciones y, a veces, medios de comunicación ocultan a los ciudadanos. La mayor parte de la información la reciben, generalmente por internet, mediante el uso de mensajes encriptados con una avanzadísima tecnología de encriptación cuyo uso facilitan a quienes les quieren enviar la información siguiendo sus consejos, o sea, desde cibercafés o puntos calientes de wi-fi, lo más lejos posible de sus lugares habituales. Aconsejan no escribir a ninguna dirección que tenga la palabra wiki, sino utilizar otras que facilitan regularmente (tal como http//destiny. mooo.com). A pesar del asedio que han recibido desde su origen, han ido denunciando corrupción, abusos, tortura ymatanzas en todo el mundo, desde el presidente de Kenia hasta el lavado de dinero en Suiza o a las atrocidades en las guerras de EE.UU. Han recibido numerosos premios internacionales de reconocimiento a su labor, incluyendo los de The Economist y de Amnistía Internacional. Es precisamente ese creciente prestigio de profesionalidad el que preocupa en las alturas. Porque la línea de defensa contra las webs autónomas en internet es negarles credibilidad. Pero los 70.000 documentos publicados en julio sobre la guerra de Afganistán o los 400.000 sobre Iraq difundidos ahora son documentos originales, la mayoría procedentes de soldados estadounidenses o de informes militares confidenciales. En algunos casos, filtrados por soldados y agentes de seguridad estadounidenses, tres de los cuales están en la cárcel. Wikileaks tiene un sistema de verificación que incluye el envío de reporteros suyos a Iraq, donde entrevistan a supervivientes y consultan archivos.

De hecho, los ataques contra Wikileaks no cuestionan su veracidad, sino que critican el hecho de su difusión, so pretexto de que ponen en peligro la seguridad de las tropas y ciudadanos. La respuesta de Wikileaks: se borran los nombres y otras señas de identificación y se difunden documentos sobre hechos pasados, de modo que es improbable que puedan peligrar operaciones actuales. Aun así, Hillary Clinton ha condenado la publicación sin comentar la ocultación de miles de muertos civiles y las prácticas de tortura que revelan los documentos. Al menos, Nick Clegg, el viceprimer ministro británico, ha censurado el método pero ha pedido una investigación sobre los hechos.

Pero lo más extraordinario es que algunos medios de comunicación están colaborando con el ataque que los servicios de inteligencia han lanzado contra Julian Assange, director de Wikileaks. Incluso un comentario editorial de Fox News aboga por su asesinato. Y sin ir tan lejos, John Burns, en The New York Times, intenta mezclarlo todo en una niebla respecto al personaje de Assange. Es irónico que lo haga este periodista buen colega de Judy Miller, la reportera de The Times que informó, consciente de que era mentira, del descubrimiento de armas de destrucción masiva (véase la película La zona verde).

Esa es la más vieja táctica mediática: para que se olviden del mensaje: atacar al mensajero. Eso hizo Nixon en 1971 con Daniel Ellsberg, el que publicó los famosos papeles del Pentágono que expusieron los crímenes en Vietnam y cambiaron la opinión pública sobre la guerra. Por eso Ellsberg aparece en conferencias de prensa junto con Assange. Personaje de novela, el australiano Assange pasó buena parte de sus 39 años cambiando de lugar desde niño y, usando sus dotes matemáticas, haciendo activismo hacker para causas políticas y de denuncia. Ahora más que nunca está en semiclandestinidad, moviéndose de un país a otro, viviendo en aeropuertos y evitando países donde se buscan pretextos para detenerlo. Por eso surgió en Suecia, donde se encuentra más libre, una querella por violación que luego fue desestimada por la juez (relean el principio de la novela de Stieg Larsson y verán una extraña coincidencia). Y es que es el Partido Pirata de Suecia (10% de votos en las elecciones europeas) el que está protegiendo a Wikileaks, dejándoles su servidor central encerrado en un búnker bajo tierra a prueba de toda interferencia.

El drama no ha hecho más que empezar. Una organización de comunicación libre, basada en el trabajo voluntario de periodistas y tecnólogos, como depositaria y transmisora de quienes quieren revelar anónimamente los secretos de un mundo podrido, enfrentada a aquellos que no se avergüenzan de las atrocidades que cometen pero sí se alarman de que sus fechorías sean conocidas por quienes los elegimos y les pagamos. Continuará.

Wikileaks enmienda al periodismo

JUAN VARELA (Estrella Digital)

Cinco grandes medios: The New York TimesThe GuardianDer SpiegelLe MondeEl País publican la mayor filtración de la historia gracias a la web Wikileaks. Cinco de los más reputados medios periodísticos reflejan el cablegate: 250.000 documentos del Departamento de Estado norteamericano y sus 270 embajadas revelados gracias al nuevo periodismo en internet que permite a cualquiera filtrar información con más seguridad que contándola a un periodista. Y lo hacen compartiendo la gran exclusiva por selección de la web dirigida por el hacker Julian Assange. Cinco grandes medios dirigidos por una fuente de información capaz de conseguir lo que no han podido lograr las mejores redacciones del mundo.

El ministro de Exteriores italiano, Franco Frattini, lo ha llamado el 11 de septiembre de la diplomacia mundial entre protestas de los gobiernos norteamericano y británico. Pero más bien es el definitivo 11-S del viejo gran periodismo, ahora convertido en canal de distribución de la información lograda por un grupo de hackers y activistas que han desarrollado un método seguro para recibir material informativo y proteger a sus fuentes.

Los documentos desvelan la visión de los funcionarios y diplomáticos de la superpotencia, pero también el espionaje dentro de la ONU o las sospechas sobre muchos mandatarios internacionales. Material con diferentes niveles de secreto y confidencialidad obtenidos deSIPRnet, una red segura del Departamento de Defensa de Estados Unidos utilizada para la comunicación del gobierno. Pero cuando todo es digital y muchas personas y ordenadores tienen acceso a los datos, todo se puede redistribuir y republicar, la seguridad de los bits es frágil.

Además de datos cruciales, los documentos desvelan los prejuicios, la soberbia y las deficientes fuentes e información con la que se toman las grandes decisiones. Y la burocracia. La brutal burocracia que gobierna el mundo y no entiende ni soporta la diversidad y la diferencia, ciegas a su estrecha mirada.

Wikileaks y Assange defienden el periodismo científico. El mismo método con el que se evalúan los documentos científicos: una investigación debe mostrar conclusiones, pero también todos los datos para comprobar su pertinencia y veracidad. Así se define en su página: no se aceptan rumores, opiniones, testimonios o información ya publicada. La fuente debe facilitar documentos y datos para contrastar. Tampoco es necesario saber quién es la fuente ni cuáles son sus propósitos, sólo la veracidad de la información.

Demasiado para el periodismo tradicional. The New York Timesel resto de medioscontrastaron con el gobierno norteamericano la información y se acordó eliminar la que podía acarrear peligros para las personas implicadas y para la seguridad. Por eso ofrecen una selección de los documentos editados. Criterio periodístico ante el aluvión de datos.

Transparencia total con una cuidada planificación por Wikileaks para lograr la mayor repercusión. Quizá esa planificación ha sido necesaria cuando el enorme volumen del cablegate es cualitativamente menos importante que anteriores pruebas de las guerras de Afganistán e Iraq donde se mostraba la violación de los derechos humanos y los excesos criminales del Ejército norteamericano.

Wikileaks es una enmienda a la totalidad de la mayoría del periodismo actual, el que vive de hacer lo contrario: opinión sin argumentos, hipótesis sin información, rumores como noticias, periodismo de declaraciones, redundancia de tanta publicación repetida por todos en la urgencia de la actualización y el tiempo real. Wikileaks defiende, como otros nuevos cibermedios, un periodismo abierto, transparente, sin ánimo de lucro, de interés público, con colaboración con medios y ciudadanos para lograr publicar la información que ayuda a luchar contra la corrupción y mejora la democracia. Y lo hace con la fuerza de los datos.

En su periodismo está la mayor crítica al periodismo convencional. Y en la publicación de sus información, el reconocimiento de esa derrota a pesar de la rentabilidad en ejemplares vendidos y páginas vistas en internet.

Los datos de Wikileaks no son toda la verdad, pero se acerca bastante. Cubren con creces el principio de la verdad práctica, la que se puede obtener con el periodismo. Contextualizar esas informaciones y ponerlas en su justo valor es misión del mejor periodismo. El periodismo debe ser capaz de justificar su pervivencia más allá del aluvión de datos y demostrar que contribuye a informar verazmente a los ciudadanos.